Mujeres que leen, se despide

mujeres que leen se despide

En febrero de 2016 iniciábamos una propuesta de Mujeres Libres Yazirat en el Café d’Espacio: MUJERES QUE LEEN: ESPACIO DE AUTOCONCIENCIA FEMINISTA.

Recuperando el concepto del feminismo radical de los años 70, planteamos este Espacio de Autoconciencia Feminista  para mujeres feministas, asociadas o no, que quisieran profundizar en el conocimiento de los feminismos y compartir, además, cómo repercute el feminismo en su cotidianeidad, compartiendo reflexiones, experiencias, etc.

Teníamos ganas de leer, de saber más sobre feminismos, de teorizar, de incorporar discursos a nuestra práctica feminista… y teníamos ganas de un espacio de mujeres, para, por, desde, con mujeres. 

Con una convocatoria mensual (el tercer viernes de mes), se fue generando un espacio de empoderamiento, nutrición e intercambio muy ilusionante, donde compartimos nuestros aprendizajes sobre los feminismos, nuestras reflexiones y experiencias personales como mujeres feministas.

Durante 2016 leímos “Feminismo para principiantes”, de Nuria Varela, dedicando todo el año al análisis del mismo. Como decía una de las compañeras, somos mujeres que leen lento, jejeje… 

En 2017 leímos “Malditas. Una estirpe transfeminista”, de Itziar Ziga; “La mística de la feminidad“, de Betty Friedan; “Cansadas”, de Nuria Varela;Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección”, de Ana de Miguel; y jugamos a “Feminismos reunidos”, de Sangre Fucsia.

En 2018 vimos los vídeos de Ana de Miguel para Cenicientas 3.0; leímos “Mujeres, raza y clase”, de Ángela Davis; “Mujeres, hombre, poder. Subjetividades en conflicto”, recopilación de artículos editado por Almudena Hernando;  y jugamos de nuevo a “Feminismos reunidos”, de Sangre Fucsia.

Han sido casi 3 años, desde febrero de 2016 hasta noviembre de 2018, en los que Mujeres Libres Yazirat ha impulsado este Espacio de lectura que tanto bueno nos ha traído. En estos 3 años, la participación ha fluctuado, teniendo el pico máximo en 20 mujeres y el mínimo en 4. Ha habido mujeres que han participado siempre, o sea, que nos hemos visto crecer a lo largo de estos 3 años; otras que se acercaron una vez a conocer el espacio y compartir un rato; otras que aparecen, se van, reaparecen… con la alegría que dan los reencuentros…

Cuesta encontrar las palabras para expresar todo lo compartido durante estos 3 años, lo que ha supuesto “Mujeres que leen” en la historia de Mujeres Libres Yazirat e incluso, según nos han transmitido a veces algunas de las mujeres que se han acercado a participar, lo que ha podido suponer para el feminismo en el Café d’Espacio, o en la ciudad…   

Y se hace difícil despedirse de un espacio como éste… Pero ha llegado el momento en que desde Mujeres Libres Yazirat necesitamos sentir cuáles son las energías disponibles y desde ahí, hemos decidido soltarlo, dejarlo ir… 

Nos cuesta, y no queremos nombrarlo como punto final. Sabemos que el que exista el Café d’Espacio nos dará siempre posibilidades, miles de posibilidades, y que siempre habrá “Mujeres en el Café”.

Para todas las mujeres feministas que han compartido con nosotras algún ratito durante estos 3 años, y para las autoras de los libros que hemos leído… MUCHAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!

Nos seguiremos encontrando, compañeras, en las calles y en el Café. 

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Leyendo feminismos: MUJERES, RAZA Y CLASE.

Mujeres, raza y clase

El primer libro de 2018 que hemos elegido para nuestro espacio “Mujeres que leen: Espacio de Autoconciencia Feminista”, es “MUJERES, RAZA Y CLASE” de, Ángela Davis.

Llevábamos tiempo con ganas de leerlo y nos acercamos a él con curiosidad y ganas. De momento, los tres primeros capítulos, nos acercan a temas y planteamientos en los que hasta ahora no habíamos reparado y nos ofrece versiones diferentes de la “Historia oficial”.

Ángela Davis, para contar la historia de las mujeres negras en Estados Unidos, empieza hablando de la esclavitud y todo lo que ello representó y sigue representando. Cómo influyó esta realidad en la configuración de la identidad de las mujeres negras y cómo, en esa época, se produjeron estudios y tesis que analizaban la esclavitud invisibilizando a las mujeres negras dentro de la misma, simplificando análisis y conduciendo a ideas absurdas, erróneas, etc.

Después, nos plantea como las mujeres blancas se incorporan a la lucha social a través del movimiento abolicionista y como, participando activamente en él, toman conciencia de su propia opresión de género. Interseccionan aquí raza y género. Y, de entre las mujeres blancas, nos muestra a las mujeres obreras y las mujeres burguesas luchando por sus derechos. Las primeras, contra la explotación en las fábricas; las segundas, contra la “reclusión” en el ámbito doméstico, la sumisión en el matrimonio y el hogar.

Descubrimos que, como siempre, la “Historia oficial” se escribe conforme a las jerarquías. Y así, cuando los hombres escriben, olvidan a las mujeres; y cuando las mujeres blancas burguesas escriben, olvidan a las blancas obreras; y en general, las blancas, olvidan a las negras… Y así, descubrimos también que las versiones que encontramos en algunos libros clásicos del feminismo, son parte de la mirada… pero hay otra parte, que quedó oculta, invisibilizada, pendiente de hacer una revolución interseccional en la práctica.

Afortunadamente, siempre ha habido y habrá quienes mantengan la mirada abierta… Les compartimos aquí un párrafo del libro que habla de esto: “Gracias a la conciencia tan profunda que tenían las hermanas Grimke del carácter inescindible de la lucha por la liberación negra y de la lucha por la liberación de las mujeres, nunca cayeron en la trampa ideológica de insistir en que una causa era absolutamente más importante que la otra. Ellas reconocían el carácter dialéctico de la relación entre ambas luchas”.

 

Mujeres que leen: ESPACIO DE AUTOCONCIENCIA FEMINISTA

ENERO 2018 - VÍDEOSMuchas veces, cuando terminamos un año, hacemos balance, recordamos, recapitulamos…

 

En nuestro balance de 2017, compartimos el Espacio de Autoconciencia Feminista: Mujeres que leen, un Espacio que iniciamos en febrero de 2016 y que hemos mantenido desde entonces.

Ideamos este Espacio en nuestra Asamblea anual de socias de 2016. Algunas de las Mujeres Libres nos planteamos las ganas de leer feminismos, para ir incorporando teoría a nuestra práctica, y desde ahí, propusimos un espacio abierto a otras mujeres feministas que pudieran tener el mismo deseo, la misma inquietud, que nosotras.

A la hora de elegir nombre para esta actividad de Mujeres que leen, quisimos nombrarlo como Espacio de Autoconciencia Feminista, rescatando, reviviendo y re-ocupando estos espacios de encuentro del feminismo radical de los años 60-70, ya que, aparte de compartir lecturas y teorías feministas, pretendemos que sea también un espacio en el que las mujeres feministas podamos intercambiar sobre lo que nos implica la vivencia de los feminismos, en primera persona.

En febrero de 2016 lanzamos la primera convocatoria, con los primeros capítulos del libro  “Feminismo para principiantes”, de Nuria Varela, y desde entonces, nos seguimos viendo un grupito de mujeres feministas, el tercer viernes de cada mes, en el Café d’Espacio.

2016 lo dedicamos íntegro a este libro, “Feminismo para principiantes”, y en 2017 hemos leído: “Malditas. Una estirpe transfeminista”, de Itziar Ziga (enero); “La mística de la feminidad”, de Betty Friedan (febrero a junio); “Cansadas”, de Nuria Varela (julio y septiembre); y “Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección”, de Ana de Miguel (octubre a diciembre). En agosto, en lugar de leer, nos reunimos para jugar, a “Feminismos reunidos”, que es un Trivial feminista elaborado por Sangre fucsia.

Los libros los vamos eligiendo en el propio grupo, el último día de un libro elegimos cuál será el siguiente. Así como el ritmo de la lectura, decidiendo en cada encuentro cuántos capítulos vamos a leer para el siguiente.

Después de casi dos años… ¿qué decir? Que las que participamos de forma estable, un grupito pequeño, de 4 o 5, nos vamos convirtiendo en compañeras de feminismos; que las apariciones de otras compañeras, más esporádicas, llegan con energía renovada y perspectivas que compartir; que cuando nos ponemos a hablar, a pensar, a sentir… el feminismo lo impregna todo y crece en nosotras, y con nosotras; y nos da alas, y ojos, y voz, luz, estrategias, conocimientos, respuestas, y preguntas nuevas…

Siempre, siempre… el feminismo, los feminismos, preguntando, interpelando, descubriendo, interrogando…

En 2018, seguiremos con este Espacio de Autoconciencia Feminista.

Las mujeres feministas que quieran incorporarse a este espacio, simplemente tienen que acudir al mismo. Siempre es el tercer viernes de mes, de 18:30 a 20:00 horas en el Café d’Espacio. En el Facebook de Mujeres Libres convocamos el evento cada mes, publicando el libro y los capítulos que hay que llevar leídos.

Les compartimos aquí el cartel de la convocatoria de enero 2018 y el primer párrafo del último libro que leímos este año:

“Vivimos en sociedades formalmente igualitarias y en que la mayor parte de las personas declara apoyar el valor de la igualdad. Sociedades en las que no es raro escuchar que “ya hay igualdad” entre hombres y mujeres. Este libro mantiene que tal igualdad no existe, que lo que hay son nuevas formas de reproducción y aceptación de la desigualdad”. Ana de Miguel

Hermana, yo sí te creo. Nosotras somos tu manada.

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En este último mes (noviembre 2017) se ha celebrado el juicio por la violación en grupo de los San Fermines 2016. El juicio ha sido muy mediático y, como ocurre siempre en los casos de violencia contra las mujeres, la víctima, la mujer, pasa a ser la acusada, la investigada, la juzgada.

Afortunadamente las redes sociales nos permiten a las feministas encontrar formas diversas para expresarnos, para seguir denunciando, visibilizando, y luchando.

En la manifestación del 25 de noviembre contra las violencias machistas, las calles se llenaron de mujeres de todas las edades, muchas de ellas jóvenes, haciendo retumbar el aire con sus consignas en apoyo a la víctima de la violación en grupo.

Nosotras queremos recoger aquí algunos de los textos y vídeos que se han difundido por los grupos de whatsapp en este último mes, para que no se olvide, para seguir visibilizando, para seguir apoyando.

Va por C, por ella y por todas las víctimas de violación. Porque nosotras no necesitamos una sentencia judicial, para creerlas:

“Una mujer es violada en España cada 8 horas.

A veces, incluso, en manada.

Como presuntamente esos 5 hombres “guapos y ligones que no necesitan violar” y que follaron a UNA entre cinco en los sanfermines de 2016.

UNA, es una chica de 18 años que está de fiesta y se ha perdido de sus amigos y estos 5 “caballeros” se ofrecen a acompañarla hasta su coche para que pueda dormir.

A mitad de camino la meten en un portal y le introducen las pollas en la boca, en el coño y en el culo hasta que se corren; y le cogen el móvil y le quitan la tarjeta y lo rompen y se van y la dejan ahí.

Y hay vídeo.

Porque al machismo no le basta con follar, tiene que saber que puede follar, tiene que compartir que ha follado, tiene además que encender en otros machos la luz de la hazaña pornográfica.

Porque parece que a los hombres les gusta más que otros hombres sepan lo que son capaces de hacer o no hacer que el propio hecho de hacerlo.

Y para ello utilizan los cuerpos de las mujeres para sentirse poderosos.

Porque las violaciones no tienen que ver con el sexo: tienen que ver con el poder.

Y a los hombres, al parecer, lo que se las pone dura es el poder.

Romper la resistencia.

Porque no entienden que NO es NO.

Aunque insistas, NO es NO.

Es mentira lo de los juegos absurdos, ni los tiras ni aflojas, ni las estrategias, ni chicas que se hacen las difíciles.

NO es NO.

Y el NO ha de valer exactamente lo mismo que cuando un hombre dice que NO.

¿Alguien me puede decir cuántos hombres que dicen NO son violados por un grupo de mujeres en las fiestas? ¿Cuántas mujeres van con dildos en sus bolsos para acorralar a los hombres en los portales e introducírselos por todos sus orificios? ¿Eso pasa cada 8 horas? NO.

NO es NO.

Y tú, hombre, si haces caso omiso a la voluntad de una mujer, estás ejerciendo violencia machista sobre ella.

NO es NO y da igual la ropa o la actitud de las mujeres.

NO es NO aún con las bragas bajadas.

NO es NO incluso aunque sea tu novia.

Sólo SÍ es SÍ.

Pero parece que los hombres no lo entienden.

Por toda esta mierda de “LA CULTURA DE LA VIOLACIÓN”.

Una cultura que además asume como “normal” que se ponga en duda a las mujeres que son víctimas de agresiones sexuales por parte de los hombres.

¿Qué hace una chica de 18 años sola en una fiesta?

Divertirse, porque las mujeres tienen derecho a poder disfrutar de la vida sin ser violadas.

¿Por qué no se defiende?

Claro, porque las mujeres son las que tienen que defenderse de los violadores, no los violadores dejar de violar, y si no lo haces, por miedo, o porque te quedas bloqueada, o porque tu defensa es desear que todo acabe rápido, que no te desgarren por dentro, que no te maten… entonces, tienes que probar que no querías.

Si no cerraste bien las piernas, es que en el fondo querías, guarrilla.

Es terrible que las mujeres víctimas de agresiones sexuales sean doblemente juzgadas por la opinión pública como incautas, o imprudentes, o locas.

O como mentirosas, vengativas o manipuladoras mujeres.

Porque con eso lo único que se consigue es que las mujeres tengan pánico a hacer públicas las agresiones que sufren.

Porque las hacemos sentir culpables por ser violadas.

Y aquí los únicos culpables son los violadores.

Las mujeres violadas necesitan que la sociedad les diga YO TE CREO.

Porque si no, estamos alimentando “la cultura de la violación” constantemente.

Y cuando se produce una violación nos llevamos las manos a la cabeza.

Menos manos a la cabeza y más feminismo.

Feminismo para que los hombres entiendan que las mujeres no están para cumplir ninguna de sus fantasías.

Que para llevar a cabo las fantasías se necesita el acuerdo de la otra persona.

Feminismo para esa amiga de “la manada” que dice que ellos son gente que liga y que no necesita violar.

Feminismo para esos jueces y juezas que cuestionan si se cierran bien o no las piernas.

Feminismo para que el poder cambie de manos.

Feminismo para fortalecer el músculo de la empatía.

Feminismo para todas y todos y en todos lados, ya.

Feminismo para que cuando una mujer dice que NO, sea NO”.

 

“No eran humanos, no eran animales, los animales jamás harían algo semejante, ellos eran monstruos, depredadores sexuales capaces de todo para satisfacer su lujuria. Ella salía de fiesta, a divertirse; ellos salían de caza, a destrozar vidas ajenas, y sus caminos se encontraron para no separarse jamás, porque la huella de una violación permanece, es una cuchilla que desgarra el alma día a día, mes a mes, año a año, nunca se borra. Y no lo hace porque es una sociedad tan machista como la nuestra se protege más al violador que a la violada.

Sembrar la duda es la táctica que siempre utiliza el machismo, pero para que funcione, para que cale, hace falta una sociedad receptiva, y la nuestra lo es.

La engañaron, la metieron en un portal, la rodearon, la desnudaron, taparon su boca para que no chillara, la penetraron oral, vaginal y analmente entre los cinco, grabaron la violación con el propósito de difundirla, le robaron el móvil para que no pudiera pedir auxilio de manera inmediata y se fueron a seguir cazando, pero no es suficiente.

No es suficiente porque en esta España medieval es la doncella la que debe demostrar su honra.

Y este contexto es el que aprovechan los violadores para poner el foco sobre la víctima, porque ellos “no tenían necesidad”, “ellos eran gente guapa que tenía mucho éxito con las chicas”, porque ya sabemos que son las mujeres las que incitan, las que provocan, las que sacian su lujuria, las que se excitan cuando son violadas. Por eso el juez no admite como prueba los mensajes de whatsapp de “la manada” y, en cambio, si admite el informe de un detective, contratado por uno de los violadores, que intenta desacreditar a la víctima indagando en sus redes sociales, rebuscando en su vida privada.

Pero el informe no contará que para ella ya no hay vuelta atrás, no contará lo que significa sentirse vejada, no hablará de sus pesadillas, ni de su angustia, ni de su miedo, ni de su silencio. Eso no importa. Ahora la juzgada es ella, pero eso no importa.

Y no es solo ella, son muchas más las que han tenido que pasar por la vergüenza de verse señaladas, por la impotencia de tener que ver a una parte de la sociedad defendiendo a los violadores. Una sociedad que, basta con ir de compras o poner la TV, ha convertido a las mujeres en seres creados para el uso y el disfrute de cualquier monstruo que pase a su lado. Una sociedad que le ríe las gracias al Sostres, al Motos o al Bertín de turno. Una sociedad que legitima y encubre a los violadores.

No podemos seguir así, no podemos mirar hacia otro lado, tenemos que hacerles frente con los recursos que tengamos a mano. Tenemos que señalarlos, ellos saben lo que han hecho y piden privacidad, piden que no se difunda su imagen para, cuando la justicia lo permita, que visto lo visto puede ser en cualquier momento, poder seguir con sus vidas como si no hubieran roto la de una chica de 18 años, como si nada hubiera pasado. Y no, no lo vamos a permitir”.

https://www.youtube.com/watch?v=9c56RpaTZsE

https://www.youtube.com/watch?v=MPocE-p5w2o

Entrevistamos a… Virginia Imaz Quijera

Virginia Imaz Quijera, narradora oral y payasa profesional, ha estado en el mes de mayo por la isla de Gran Canaria, contando cuentos en las bibliotecas de la isla, participando en el itinerario de Cuentos eróticos por los rincones de Vegueta, en la Maratón de cuentos en la Plaza de Las Ranas e impartiendo un curso de formación sobre Narración oral.

El placer de encontrarnos, de feminista a feminista, le llevó a ofrecernos el regalo de una contada, y Mujeres Libres Yazirat aprovechó la posibilidad que nos brinda el formar parte de la Asociación Café d’Espacio, para organizarlo en lo que dura un suspiro.

Así, el 10 de mayo (2017) se presentó en el Café d’Espacio: “La domadora de sueños”, espectáculo de cuentos para personas adultas. Las historias de Virginia nos dejaron emoción, poesía, feminismos, humor, delicadeza, jocosidad, realidad, fantasía, transgresión, empoderamiento, libertad, sueños…

Justo antes de la sesión, le pedimos a Virginia que nos compartiera sobre ella, sobre sus experiencias, opiniones y reflexiones como narradora oral, payasa y feminista.

Y esto es lo que nos contó…

Muchas gracias, Virginia!!!

 

 

Mujeres que leen: MALDITAS. UNA ESTIRPE TRANSFEMINISTA.

IMG-20170131-WA0029“Siempre he sido muy devota de nuestras genealogías más radicales. Desde que tengo conciencia colectiva y propia, para mí indistinguibles, me he sentido provenir de una estirpe guerrera, bastarda y dispersa que se han esforzado mucho en ocultarme. Siempre me he sabido superpoblada por dentro por multitudes que lucharon antes que yo y a quienes debemos toda la libertad y la plenitud que logramos arrancarle a la vida”.

Con estas palabras introduce Itziar Ziga su libro “Malditas. Una estirpe transfeminista”, en el que nos presenta a 8 “malditas”, contándonos sus biografías y remarcando su aportación al feminismo, a los feminismos.

Este libro es al mismo tiempo una bofetada, un espejo, un soplo de aire fresco, una bocanada robada al viento…y es el que elegimos para iniciar el año en el Espacio de autoconciencia feminista: Mujeres que leen, y que compartimos el pasado viernes 20 de enero.

Es un libro de sensaciones, de emociones. Algunas de las malditas que aparecen en él nos dejan con una sonrisa cómplice en la cara; otras, con gesto de admiración; algunas,  con una desazón en el cuerpo que nos dura todo el día; hay quienes con tristeza; con rabia; con deseo…

Y, sobre todo, es un libro interseccional, que pone sobre la mesa las discriminaciones que se producen dentro del propio feminismo, cuando se aborda exclusivamente desde lo hegemónico, un feminismo blanco, burgués y heterosexual, que deja de lado el resto de opresiones.

Desde ahí, Itziar Ziga nos presenta a 8 mujeres que representan en sí misma la encrucijada de opresiones: por raza, género, clase, opción sexual, procedencia, diversidad funcional, etc.

Algunas de las cosas que hablamos esa tarde, en el Café d’Espacio, acompañadas con la energía de estas 8 malditas, son: (a modo de tormenta de ideas generadas en el grupo)

  • La toma de conciencia feminista.
  • La fuerza del grupo, de la colectividad.
  • La acción colectiva, cuando no hay nada que perder.
  • Hacer algo, hay que hacer algo.
  • La revisión permanente del lugar que ocupamos, incluso dentro del feminismo.
  • Lo que implica ser feminista; las explicaciones que damos cada día.
  • Cuando nos acomodamos en el sistema.
  • Las diferentes escalas o niveles en la “lucha”, en el activismo.
  • Cuando nos “peleamos” entre nosotras: tener claro cuál es el enemigo y ponerle nombre, porque eso se nos ha desdibujado.
  • Las preguntas… ¿qué pasa con las jerarquías dentro del feminismo?
  • Los debates aún pendientes…. porno, prostitución…
  • Los feminismos, en plural, y la necesidad de hablar de sexualidad desde ahí.

Con nosotras estuvieron Valerie Solanas, Sojourner Truth, Sylvia Rivera, Louise Michel, Annie Sprinkle, Olympe de Gouges, Kathleen Hanna y Laura Bugalho.

Construyendo feminismos en plural, desde la interseccionalidad. Como dice Itziar Ziga en su libro: “Lo que no debe ser nunca el feminismo es la excusa para que unas mujeres manden callar a otras”.

 

Última entrega de Bridget Jones: patriarcado en estado puro

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La otra noche se me antojó ir al cine y, entre la oferta de películas, me decidí por la última entrega de Bridget Jones, pensando que me vendría bien un poco de humor superficial para acabar el día.

No obstante, salí de la sala con un nivel de irritación altísimo, rabiosa y con ganas de vomitarle a alguien encima… y es que, o en las anteriores entregas yo era aún demasiado ingenua y tenía mis “gafas violetas” empañadas, o en esta entrega se han esforzado concienzudamente en darnos a las mujeres una buena ración del más puro y retrógrado patriarcado. (probablemente ambas cosas)

Resumiendo valores, la película es heteropatriarcal, racista y clasista. Para este artículo de blog, me centro en algunos de los aspectos heteropatriarcales, porque comentarlo todo me llevaría folios y más folios…

Empezamos la película con una Bridget Jones que se lamenta por sus “carencias vitales”: carece de pareja y carece de hijos e hijas, lo cual la convierte en una fracasada y deprimente mujer. Lo único que hace olvidar a nuestra Bridget del principio de la película sus enormes y desgraciadas carencias es que, por fin, tiene la talla perfecta. Por fin, después de toda una vida a dieta ha conseguido, a sus 43 años, tener el cuerpo ideal. Ufffff… menos mal que tiene esto para contrarrestar sus “carencias vitales” y no terminar cayendo en una depresión.

De esta forma tan aparentemente casual, ya en los primeros 15 de minutos de la película nos recuerdan a las mujeres tres de los mandatos sociales de género a los que debemos pleitesía, puesto que dan sentido a nuestras vidas: la belleza/imagen, la pareja y la maternidad. Casi nada.

Pero ocurre lo que parecía imposible: nuestra protagonista se queda embarazada. Por supuesto, aunque se trata de un embarazo no deseado ni previsto, no se plantea en ningún momento el interrumpirlo. Por el contrario, su mente de repente se reblandece y se torna en una especie de ente mullido y amoroso donde lo único que importa, a partir de ahora, es el bebé que, como no, será un niño, varón. Y es que todas las mujeres estamos deseando ser madres, aunque no seamos capaces de reconocerlo… ¿a qué sí? Porque es lo mejor que nos puede pasar en la vida, lo que dará sentido a nuestra presencia en la tierra, lo que hará que todo valga la pena, etc., etc., etc. (espero que capten el tono irónico de la frase)

Respecto a la paternidad… La película muestra a dos posibles padres que representan dos modelos de masculinidad distintos y que, como no, entran en competición entre sí. Llega un momento de la película en la que da la sensación de que Bridget y el bebé dejan de tener importancia, tomando relevancia el duelo entre varones. Uffffff… millones de cosas se podrían comentar sobre esto y sobre la invisibilidad de la protagonista, sujeta con cuerdas a los vaivenes de los rivales, tal cual marioneta sin vida, pero me decido por una. Y es que Bridget, de entre los dos varones -por supuesto blancos, heterosexuales, ricos y exitosos profesionalmente- se decanta por el témpano de hielo emocional, incapaz de expresar sentimientos (e incluso de sentirlos, diría yo), el polo opuesto e incompatible pero, a su vez, complementario. Porque, como bien nos enseña el patriarcado, los polos opuestos se atraen y hombres y mujeres estamos hechos para complementarnos, a pesar de que esas diferencias impliquen la mayoría de las veces que ni siquiera hablamos un lenguaje común.

Seguimos avanzando… Podría destripar la película de inicio a fin, ya que cada escena es digna de análisis y exposición en un taller sobre perspectiva de género.  No obstante, al tratarse de un artículo de blog, intento seleccionar aquellos elementos que me dieron con más fuerza en la boca del estómago, dejándome sin respiración.

El golpe más fuerte, el ataque directo al feminismo que transcurre en el momento en que Bridget se pone de parto. Primero, tenemos a Bridget sola e indefensa bajo la lluvia, teniendo una conversación interna en la que reconoce que lo ha intentado, pero que se ha equivocado, porque la realidad es que no existen los príncipes azules que la salven… cuando llega él, su témpano de hielo preferido, en su auxilio. Ella misma se re-cuestiona: ¿puede que sí existan los príncipes azules? ¿Qué dicen ustedes, quienes leen? ¿Cuántos príncipes azules han conocido? ¿Cuántas princesas esperando?

Cuando se encuentran Bridget y su amor querido en dirección al hospital, casualidad de las casualidades que sólo ocurre en las películas, hay atasco en la ciudad. Pero ojo, no es cualquier atasco, es un atasco producido por una manifestación por los derechos de las mujeres. Una manifestación organizada por un grupo de mujeres que en la película aparecen como “casi parodia” de las Pussy Riot y cuyo objetivo se resume por varixs de lxs personajes de la película como eso, una manifestación “por los derechos de las mujeres”, al mismo tiempo que se cuestiona: ¿pero qué derechos? ¿es que quieren más derechos, las mujeres?

Y no basta con esa parodia del activismo feminista sino que, además, nuestro querido témpano coge a una Bridget Jones súper embarazada en brazos y, con la música de “Oficial y caballero” de fondo, echa a andar en dirección contraria a la manifestación, llevando a su amada, feliz y sumisa, lejos de ese caos sin sentido que son los derechos de las mujeres.

Guauuuuuuuuuuuu… cómo manejan lo simbólico estos machirulos del cine…

Para finalizar, como no, la película acaba en boda: la de Bridget con su témpano. Y fueron felices y comieron perdices… Empezó la película solterona y sin hijxs, pero con talla de sílfide y terminó, casada, con un hijo, y manteniendo la talla. ¿Qué más se puede pedir?

Yo, disiento.